sábado, 4 de octubre de 2014
AHORA
TENGO MÁS CALMA PARA ESCRIBIRLO
Ahora tengo más calma para escribirlo. El tiempo,
poco a poco, me ha hecho entender y aceptar la terrible realidad. Todos los domingos solía
llamar a mi madre; pero el domingo 21 de septiembre no fue posible.
Cuando
llegué a Las Mercedes le di el último
abrazo, bese su frente y acaricié su rostro frío, lleno de paz, como diciendo:
puedo irme tranquila a mis ochenta años, ya estos nueve muchachos están
grandes.
Pero uno nunca es tan viejo para marcharse definitivamente ni tan
grande para conciliar con la muerte.
Este
golpe me deja la certeza de la absoluta insignificancia de mi existencia.
A mi madre , María Elina Guerra de Malaspina, he
dedicado en primera instancia las
bagatelas de mis libros, títulos y reconocimientos.
Con
su vida sencilla le enseñó a todos sus hijos
la importancia de los valores humanos,
de
los cuales jamás habló porque nunca fue a la escuela, pero eran muy naturales
para ella;
y esa peculiaridad
nos hizo entender también la trascendencia del silencio.viernes, 8 de agosto de 2014
José Antonio Malaspina
Hoy, un día de dolor, de llanto, porque dimos el ultimo adiós a uno de los seres más maravillosos que he conocido, no porque haya sido mi Padre, sino por la cantidad de favores que le vi hacer, un ser sin hambre, sin maldad, una persona extraordinaria, amigo fiel, con un sentido del humor perenne aunque a veces un poco exagerado, honrado, respetuoso, honorable, con sus defectos como todo ser humano, pero sus virtudes eran más grandes.
(Manuel Tamanaco Malaspina Carrillo)
(Manuel Tamanaco Malaspina Carrillo)
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